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  • Cuatro fundaciones conservacionistas de España, Conservación Quebrantahuesos, Global Nature, Oso Pardo y Naturaleza y Hombre se unen para exigir que el cuidado de la biodiversidad se incluya entre las prioridades políticas del país 
  • La biodiversidad, que es una fuente de riqueza y un motor económico de primera magnitud, está gravemente amenazada en España, a pesar de presentar los mayores índices de biodiversidad de Europa

 

Madrid 28 de octubre 2019

España ocupa un lugar privilegiado en el ranking de la biodiversidad mundial. En su territorio se encuentran alrededor de 85.000 especies de animales, hongos y plantas, lo que supone el 54% de las especies que habitan en Europa y cerca del 5% de las especies conocidas. Estas contundentes cifras justifican que España lidere en Europa la petición de un fondo específico para la gestión de la Red Natura, del que además sería la gran beneficiaria. Del mismo modo que Francia ha hecho bandera de la Política Agraria Común Europea (PAC), España debe promocionar la defensa de la biodiversidad como prioridad y fuente de oportunidades para el desarrollo integral del país. En cambio, el gasto en biodiversidad no ha dejado de reducirse año a año desde 2010 (se adjunta cuadro con datos de INE).

Las fundaciones conservacionista españolas estamos profundamente preocupadas por el abandono en el discurso político del futuro de la biodiversidad, una crisis ambiental tan importante como la climática y que, en cambio, no aparece en la agenda política. Más incluso en un país como España, con los mayores índices de biodiversidad de Europa. España necesita gestionar su patrimonio natural como una prometedora fuente de riqueza no como un factor limitante.

Sin duda, es un paso importante que el cambio climático esté pasando a ser un asunto prioritario, pero se debe evitar que eclipse otras problemáticas tan graves, y con consecuencias potencialmente devastadoras, como la pérdida de biodiversidad, tanto a escala local como global. Estamos ante un cambio global que pone de manifiesto que tenemos dos grandes problemas: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

La biodiversidad es una fuente de riqueza y un motor económico de primera magnitud. El “Informe sobre la economía de los ecosistemas y la biodiversidad para las empresas” (elaborado por el TEEB, el proyecto de la Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad realizado bajo la dirección del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) estimaba en 7% los empleos en Europa relacionados con la biodiversidad, lo que supone un total de 14,6 millones de puestos de trabajo. Esta cifra se eleva al 55% si se atiende a los empleos de servicios ambientales en la Unión Europea (Informe “Ecosistemas, economía y empleo”, elaborado por Sustainlabour y la Confederación Internacional Sindical y editado en colaboración con la Fundación Biodiversidad en 2012). Es más, en España un estudio sobre Empleo y Biodiversidad, aún inédito, calculó que la biodiversidad genera casi medio millón de empleos.

Oportunidad competitiva perdida, biodiversidad amenazada

Hasta el momento, los diferentes sectores productivos en España no han terminado de ver las grandes oportunidades que ofrece la biodiversidad para impulsar su desarrollo. Hay que tener claro que la riqueza específica coloca a España en una posición privilegiada para incluir elementos de diferenciación cualitativa de sus productos. Es un lujo que no nos podemos permitir perder y que, en mercados cada vez más exigentes, nos posiciona con una clara ventaja competitiva.

Sin embargo, la biodiversidad en España está gravemente amenazada. De las 85.000 especies presentes en nuestro país, según a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), una proporción significativa, el 14%, están amenazadas en el contexto europeo. En junio de 2019, España contaba con 5.917 especies incluidas a nivel europeo en alguna de las 8 categorías de amenaza propuestas por la Lista Roja de la UICN. Y no parece que se estén tomando las medidas adecuadas para detener esta sangría.

 

Vivimos un momento de transición energética y se están configurando nuevos escenarios en los que la conservación de la biodiversidad tiene que estar garantizada, mediante modelos de producción descentralizados, reduciendo al mínimo los impactos de macroinstalaciones y que adopten enfoques basados en los ecosistemas como lo define y alienta el Convenio de Diversidad Biológica y la UICN para el desarrollo energético.

En resumen, las fundaciones conservacionistas españolas queremos expresar nuestra honda preocupación por la pérdida silenciosa y dramática de biodiversidad, base de la vida y de los servicios esenciales de la naturaleza española. Constituye la fuente de sustento de los ciudadanos y del desarrollo sostenible en áreas de actividad estratégicas, como la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo. Y queremos subrayar que cuando se trabaja por detener la pérdida de la biodiversidad, se está invirtiendo en las personas, su vida y su bienestar.

Por lo tanto, de forma conjunta exigimos a los responsables políticos que prioricen el cuidado y protección de la biodiversidad y la incorporen a su agenda de manera urgente.

 

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