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Madrid, 26 de noviembre de 2019

Un trabajo de investigación prometedor pero complejo que aborda la ganadería porcina intensiva, una actividad que genera grandes cantidades de purines, que suponen una importante fuente de contaminación para el medio ambiente y un problema de gestión para las granjas. Y lo hace con el objetivo de transformar un residuo en un elemento valioso, como es un fertilizante. Así, se trata de un buen ejemplo de economía circular: se recuperan nutrientes y se evita el consumo de recursos agotables. Los purines y estiércoles son ricos en fosfatos y nitrógeno y recuperarlos es una manera de reducir un impacto ambiental a la vez que recircularlos de nuevo hacia el sector en beneficio tanto del agricultor (ahorro en fertilizante o incluso venta de fertilizante), como de la sociedad (ya que el fosfato que hoy se incluye en los abonos proviene de minas sobreexplotadas y reducir la dependencia resulta estratégico).

La Fundación Global Nature (FGN) está trabajando en este proyecto demostrativo llamado Relive Waste que en la actualidad se encuentra en su primera fase y que pondrá en marcha cuatro plantas piloto en los cuatro países participantes (España, Italia, Bosnia-Herzegovina y Chipre). En concreto, en nuestro país será en Segorbe (Castellón), en unas instalaciones de la Generalitat Valenciana, y estará operativa a finales de año.

El objetivo de esta iniciativa es transformar diferentes formas de purines (con diferentes grados de pre-tratamiento) en estruvita, un fertilizante orgánico-mineral que además de ser estable químicamente, es fácilmente manipulable y asequible económicamente. Según los expertos, los beneficios que podría conllevar esta iniciativa, en la que trabaja la FGN, trascienden la transformación de los residuos en un material con valor añadido. De hecho, pasarían por reducir el volumen de purines en granjas, evitar lixiviados de nitrógeno y fósforo por aplicación de volúmenes excesivos de purines y/o en periodos no adecuados, evitar emisiones de gases de efecto invernadero o contribuir a la futura normativa sobre biofertilizantes, entre otros.

En una segunda fase, el fin del trabajo es dar a conocer la tecnología entre ganaderos y administraciones para fomentar su uso y animar a que se invierta o se apoye con políticas de la Política Agraria Común (PAC).

Al final, se trata de comprobar que la estruvita es un buen fertilizante y conseguir su reconocimiento como tal. Actualmente, hay muchos nuevos fertilizantes que provienen del aprovechamiento de residuos agroganaderos y agroalimentarios, pero la tecnología va por delante y esta es parte de la clave del Relive Waste. Este es un proyecto europeo financiado a través del programa Interreg Med en la línea Green Growth. Este proyecto se desarrolla desde principios de 2018 hasta mediados del año 2020.

Ajustar la tecnología a la granja

Este proyecto no pretende testar la tecnología en sí, que en la actualidad ya existe, sino ajustar la tecnología a escala de granja. Para ello, se trabajará con los purines tal y como vienen de granja o con los tratamientos más comunes, para que la transferencia de la tecnología al sector sea realista. Además, se analizará el valor de la estruvita obtenida y su coste, para ver si puede competir con otros fertilizantes del mercado, así como el valor del fertilizante obtenido, que los comercializados y su ciclo de vida de la estruvita (es decir, los pros y contras medioambientales).

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