Las especies invasoras suponen una de las principales amenazas para la biodiversidad, especialmente en ecosistemas frágiles como los humedales. El trabajo de Fundación Global Nature en el Prat de Cabanes-Torreblanca (Castellón) es un buen ejemplo de cómo la gestión activa de estas especies puede mejorar la calidad del agua y favorecer la conservación de la biodiversidad.
Control de especies invasoras para mejorar la calidad del agua y conservar la biodiversidad
Una especie invasora es un organismo que no es nativa del ecosistema donde aparece y su introducción, establecimiento o proliferación un alto potencial de causar daño ambiental, económico o para la salud humana. En concreto, en este espacio natural, Global Nature realiza labores de seguimiento y extracción de especies exóticas como el galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) y otras tortugas invasoras, además de peces como la carpa común (Cyprinus carpio). Estas especies, procedentes de distintas partes del mundo, se adaptan fácilmente a los humedales mediterráneos gracias al clima similar al de sus lugares de origen. Su elevada capacidad de reproducción y su voracidad provocan graves alteraciones en el ecosistema.
“Ensucian mucho el agua, generan grandes cantidades de excrementos y dejan restos de alimento sin consumir que se pudren en el fondo”, explican desde Fundación Global Nature. Todo esto contribuye a enturbiar las aguas y empeorar su calidad, un problema especialmente grave en charcas y humedales pequeños, donde pueden llegar a hacerlas insalubres.
Especies como el carricerín cejudo, el ave paseriforme más amenazada de Europa, necesitan aguas limpias y vegetación en buen estado para detenerse y alimentarse durante su migración. A través del proyecto LIFE AWoM (Aquatic Warblers on the Move), el objetivo es retirar hasta 400 kilos de especies invasoras, principalmente carpas y tortugas, para mejorar el estado ecológico de los humedales.
La educación a la ciudadanía
Además del trabajo de control, Fundación Global Nature desarrolla campañas de educación ambiental y ciencia ciudadana en las que se explica la importancia de no liberar mascotas en la naturaleza y se enseña a identificar especies invasoras. De este modo, cualquier persona puede colaborar entregando ejemplares en los centros de recogida autorizados, ayudando a evitar su presencia en el medio natural.
El control de especies invasoras es una tarea compleja, pero imprescindible para garantizar la calidad de los ecosistemas acuáticos y proteger a las especies que dependen de ellos. Una vez retiradas, las tortugas y carpas se entregan a la administración competente, responsable de su gestión conforme a la normativa vigente. Así se evita que vuelvan al medio natural y se contribuye a preservar la biodiversidad autóctona.


