¿Cómo conocemos las rutas de las aves migratorias?
Una anilla con un código único permite seguir el rastro de un ave a lo largo de miles de kilómetros. Así lo comprobaron el 26 de septiembre las personas voluntarias del Grupo CMA CGM que participaron en la última jornada del proyecto “Restauración del Tancat de la Ratlla”, organizada por Fundación Global Nature en el Parque Natural de l’Albufera (Valencia). La jornada se celebró con motivo del Día Mundial de las Aves Migratorias, que este año pone el foco en la ciencia ciudadana.
El Tancat de la Ratlla es un humedal de especial interés para las aves migratorias. En este espacio, la fundación combina el seguimiento de las aves con trabajos de restauración ecológica para mejorar la calidad del agua, recuperar la vegetación y favorecer la biodiversidad.
Entre las especies que pasan por él está el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), una de las aves más amenazadas de Europa continental. Durante la visita conocieron el trabajo que el equipo de Fundación Global Nature desarrolla con esta especie en el marco del proyecto europeo LIFE AWOM. Su seguimiento sirve para identificar los humedales donde se detiene durante la migración y para recuperar los hábitats en los que descansa y se alimenta.

Una anilla, muchos datos
Los participantes vieron cómo se coloca una anilla a un ave, cómo se mide y se pesa y cómo se libera después. Si ese mismo ejemplar se recaptura o alguien lee su anilla en otro lugar, aunque sea en otro continente, el nuevo registro revela parte de su recorrido. Con los datos acumulados durante años, los equipos especializados estudian las rutas migratorias de cada especie, sus tasas de supervivencia, su éxito reproductor y los cambios en sus poblaciones.
Aquí entra también la ciencia ciudadana. Cualquier persona que observe un ave anillada y anote o fotografíe su código puede comunicarlo, y ese aviso se suma a la información que recogen los expertos.
La jornada terminó con un recorrido por las zonas restauradas, donde el grupo pudo ver el resultado de las siegas, la reparación de infraestructuras hidráulicas y la plantación de especies autóctonas, entre otras actuaciones. Estos trabajos recuperan los hábitats de los que dependen las aves migratorias y muchas otras especies del humedal.


