Humedales en Extremadura

trabajamos en la conservación de charcas y estanques mediterráneos

Humedales en Extremadura

La dehesa extremeña es uno de los ambientes de mayor riqueza biológica de Europa. En ellas el uso ganadero tradicional permite el mantenimiento de una diversidad de ambientes donde se mezclan las especies propias de encinares o alcornocales con otras asociadas al matorral mediterráneo o los pastizales. Dentro de las dehesas aparecen los estanques temporales mediterráneos, humedales creados para el uso ganadero donde se acumula el agua de lluvia y de los arroyos. Desde la Fundación hemos trabajado en acciones de conservación y restauración de nueve charcas de este tipo situadas en nuestra finca “El Baldío”, de 234 ha. El objetivo de este proyecto es, no sólo mejorar el estado de las charcas, sino también generar un manual práctico para otros propietarios de dehesas. Así pues, se realizaron acciones de regeneración de la vegetación de las orillas (mezclando herbáceas y leñosas) además de la recuperación de la vegetación acuática que ayuda a mantener la calidad del agua y sirve como hábitat para diferentes especies. Igualmente, se crearon áreas de exclusión parcial del ganado que permitían mantener la calidad del agua a lo largo del año. Todas estas medidas beneficiaron no sólo al ganado sino también a especies acuáticas como el tritón jaspeado, galápago leproso o rata de agua y a otras que usan las charcas, como es el caso de la amenazada cigüeña negra.

MEDITERRÁNEO

El siguiente paso fue desarrollar mejoras del hábitat en un humedal de mayor tamaño como es el Embalse de Talaván. Este humedal está declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), actuando como punto de encuentro o ecotono entre dos importantes ecosistemas: las dehesas de encina y la llanura esteparia. El embalse sirve como zona de alimentación y descanso no sólo para aves acuáticas, esteparias y rapaces, sino también para anfibios, reptiles y mamíferos. Uno de los mayores espectáculos de este embalse es la llegada en otoño de miles de grullas, las cuales usan este embalse como dormidero. El principal problema de este embalse era la ausencia de vegetación en sus orillas que sirviera como refugio para la fauna y protección del propio humedal ante la colmatación. Para recuperar este espacio desarrollamos un proyecto que incluyó la plantación de 14 especies de árboles y arbustos nativos. A esto se sumó la construcción de nidos flotantes para aves acuáticas como el chorlitejo chico o la cigüeñuela y de cajas nido para el cernícalo primilla, una rapaz amenazada propia de los ambientes esteparios. Con el fin de promover y ordenar el uso público se acondicionó un área de estacionamiento próxima a uno de los observatorios de aves y se realizaron numerosas actividades de educación ambiental con los escolares del entorno

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